A BRONY TALE: EL FANDOM MÁS EXCÉNTRICO Y REVOLUCIONARIO DE LA DÉCADA VE LA LUZ
- 30 nov 2015
- 3 min de lectura

Sobran nombres y faltan espacios para nombrar la cantidad de series, cintas, sagas literarias y obras teatrales que se han escrito en los últimos diez años. Particularmente desde el año 2000, donde las sagas literarias más notables han sido llevadas a la pantalla grande, ha surgido un nuevo patrón: mundos particularmente curiosos, que a pesar de ser ficticios han sido dotados por sus creadores con precisión al detalle. Mundos que sumergen, que inspiran, que apasionan, incluso que enajenan. Incluso a pesar de la obvia y comprobada inexistencia de éstos, se han conformado clubes de fanáticos que, mediante su creatividad, se han encargado de enriquecer el mundo una vez creado por los autores o productores de las obras originales. Esto es lo que, en pleno 2015, conocemos con el peculiar nombre de Fandom.
De la contracción de las palabras fanatic, fanático y kingdom, reino, los fandoms o “reinos de fans” han crecido por todo el mundo. Recordamos la reconocida saga Harry Potter o la aclamada serie Star Trek, muestra de lo lejos que pueden llegar en el mundo real estos clubes de fans.
Sin embargo, y hasta cierto punto, los fandoms se han mantenido en la línea de un común denominador social. Gustos que, a pesar de excéntricos, son reconocidos como connaturales de un determinado rango de edad, o de un género específico. Elecciones exclusivas para el género masculino, para el género femenino, o para ambos.Pero como siempre, existe la posibilidad de la excepción a la regla. Y esa excepción finalmente, llegó.
UNA SERIE FEMENINA BASTANTE MASCULINA
En pleno 2010, en los multifacéticos foros de 4Chan, surgió una tendencia que rompió completamente con el paradigma del común denominador de un fandom, y de su aceptación general. Comenzada por una crítica común y corriente al trabajo de animación de una serie, e impulsado por la naciente curiosidad de un sector de la población de los foros dedicados a trabajos en televisión y animación, pronto tomó auge hasta convertirse en un verdadero hito que sobrevive hasta nuestros días.

¿Pero qué trabajo cinematográfico, serie televisiva o saga literaria pudo generar tal impulso? ¿Una serie japonesa de manga o anime, quizá? Para nada. De hecho, es casi imposible creerlo. Pero este fue el legado que la serie animada My Little Pony: Friendship is Magic nos ha dejado, digno de ser admirado y cuestionado.
El siempre colorido mundo de los pequeños equinos veía la luz en su cuarta generación, llamando la atención no solo a niños, sino a jóvenes y adultos en su mayoría hombres. Dicho fenómeno no pasó desapercibido para el joven director cinematográfico y freelancer Brent Hodge, que decidió en el año 2011, explorar directamente, y de la mano de Ashleigh Ball (actriz de doblaje de la serie), el fenómeno generado por la serie, cruzando EE.UU para entrevistar a algunos de sus seguidores y sus vidas, cruzándose en el camino con todo tipo de historias, desde un veterano de la Guerra en Irak, hasta una pareja de psicólogos.
El fandom, autoproclamado con el nombre de brony (contracción de las palabras inglesas brother y pony), se prepara para la primera gran convención de su existencia. Brent Hodge logra capturar el lado más humano de cada historia, centrándose principalmente en el boom que implica la existencia de un fandom por acción de una serie cuyo público sugerido son niñas pequeñas, pero conformado por personas de distintas edades y género, algo completamente revolucionario dada la categorización de preferencias según el género vigentes en la sociedad del s. XXI.
El trabajo de Hodge fue sintetizado en un magnífico documental con duración de 78 minutos, que fue estrenado en abril de 2013 en EE.UU y que llegó a México en una exhibición limitada a mediados de 2014. Su recepción fue mayoritariamente positiva, recibiendo un galardón en el Festival de Cine de las Vegas en 2014, y siendo incluido en la “Selección Oficial” del Festival de Cine de Tribeca. Se destacó su “cuidadoso y objetivo estudio de la comunidad autodenominada brony y su conformación en torno a la ruptura del paradigma que significó formarse en torno a una serie infantil”, en palabras de John Lucas de straight.com. En todo caso, es un documental que se recomienda ver.
Y tú. ¿Serías capaz de ir contra la corriente de tal manera? ¿Te apasionarías así con una serie infantil? Preguntas dignas de toda conjetura.

DATOS DE LA CINTA:
Título original: A Brony Tale: A film about men… who like My Little Pony.
Director: Hodge, Brent.
Duración: 78 min.
País: EE.UU, Canadá.
Reparto: Asleigh Ball, Byan Mischke, Andrea Libman, Nicole Oliver, Donald Rhoades, Andy Stein, Jordan Downs, Kelvin Williams.























Comentarios