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Lo que el Diablo me Dijo…

  • 5 ago 2014
  • 2 min de lectura

Por: Ollin Armenta López

pasto.verde88@hotmail.com

Préstame tu baika

Collage de imágenes sobre la bicicleta



Es impresionante la carga simbólica de este vehiculo, que en su realidad, va mucho más allá de ello, puesto que la cantidad de imágenes y emociones que nos evoca al ver una bicicleta es inmensa. En lo personal, el mirar mi bicicleta me remonta al Paris de los años 50`s aquel de las tardes de verano y las mesitas afuera al aire libre…o más bien al Paris de Hemingway, con sus ostras y su vino blanco que como 1 ilusión parece llevarnos en dos ruedas a la ciudad de la luz. Pero también me recuerda aquellas tardes, después de comer, salir a la calle a pedalear, recuerdo a mi madre darme las claras indicaciones de que casa a que casa tenía que ir y venir, claro, lo más lejos posible de las avenidas.



Al parecer, aquello que evoca la bicicleta ha sido tema de un gran número de artistas, por ejemplo: la oscura pieza de Tom Waits Broken Bicycles, donde hace alusión a un amor que perdurara como las bicicletas afuera bajo la lluvia y rotas, 1 pieza que nos recuerda aquello que formalmente hemos dado por abandonado:


El verano se ha ido, Nuestro amor seguirá siendo. Como en los viejos bicicletas rotas Bajo la lluvia.


Cómo no dejar salir una gran sonrisa al escuchar aquella pieza de Syd Barret cuando aún pertenecía a Pink Floyd que llevaba por nombre Bike una pieza de carga melódica y experimentación sonora que nos habla de una linda bicicleta la cual todos quisiéramos tener para un paseo dominical.



La bicicleta hoy en día se ve más en gente nice por las calles del centro histérico o por colonias como la Roma o la Condesa, de ahí ha recibido cierta aceptación como medio de trasporte, pero la bicicleta ya demandaba su importancia de transporte “popular” o herramienta de trabajo desde mucho antes, pues recordemos a los afiladores de cuchillos, al panadero con el pan, al chalán del carnicero, o simplemente aquella persona que se ahorraba algunos centavos pedaleándole de la casa al trabajo y viceversa.



Regresando a los creadores y la baika como centro temático, recordemos los cancioneros de 1890 donde José Guadalupe Posadas ilustro la portada de Las bicicletas, polka hecha por el músico Salvador Morlet, aquella pieza de piano que inspira a una hilaridad inusitada para cualquier tiempo.



Mencionaba que la bicicleta también llegó a ser una herramienta, así como al panadero o como al afilador, recordemos la extraordinaria película de Vittorio de Sica en 1948, Ladrón de bicicletas, donde se retrata una Italia devastada por la guerra, tema que funciono como estructura del neorrealismo, en aquellos años de posguerra.



Y así podríamos pasar todo el día mencionando, citando o recordando textos y películas,imágenes y deseos; Así que mejor dejémosle aquí, tomemos nuestra bicicleta, pongamos una buena canción en nuestra mente y salgamos, probablemente encontremos la provocación en dos ruedas, con vestido o con sombrero.

 
 
 

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