Money, get back. Y la música, al alejarse del dinero, en realidad se acercó más que nunca a él. Part
- 22 jul 2014
- 5 min de lectura
Por: David Cuenca Orozco
Miles sino es que millones son las canciones que critican la más actual forma de hacer sociedad. No son pocos los movimientos que parten desde el sistema musical (desde la industria, sus disqueras, sus músicos, sus asociaciones filantrópicas, etc.) para intentar hacer conciencia sobre el capital, puntualmente el dinero.
Ahora bien, todo ello se ha suscitado, entre otras razones, debido a que hemos llegado a creer que podremos algún día tenerlo todo, o al menos aquello con lo que siempre hemos soñado. Confiamos en esto nos brindará la tan anhelada felicidad. Pero, ¡nunca nadie ha podido ni podrá tenerlo todo! Aun así, luchamos cada día por poseer el dinero suficiente para soltar una fingida sonrisa como símbolo de victoria ante el mundo y alcanzar a visualizarnos por encima de los demás a nuestro alrededor.
Una de las cosas que más nubla nuestra razón y puede confundirnos precisamente por lo contradictorio que resulta ser es el propio dinero. Se le toma en cuenta como un medio de intercambio capaz de equilibrar a la sociedad y mantener la estabilidad entre los distintos grupos que coexisten en ella; o puede que sea todo lo contrario. Seguramente podemos pensar en muchas posibilidades de gasto cuando lo tenemos en nuestras manos, pero se nos sugiere que hagamos determinados movimientos específicos con él. ¿Será un mal necesario?
Tanto la moneda como el billete son los instrumentos físicos a través de los cuáles se pone en circulación este sistema de finanzas para la adquisición de bienes y servicios. Muchos de nosotros parecemos vivir mejor en cuanto más dinero tengamos asegurado. Tratamos de ir a las escuelas más caras y comer de vez en cuando en los restaurantes más finos. Pensamos que aquel que no tenga efectivo debe reconsiderarlo y tratar de generarlo para vivir mejor. Creemos a menudo que las oportunidades están ahí y que sólo es cuestión de tomarlas para alcanzar el éxito, como dice el gobierno de nuestro país.

Hasta aquí todo parece ir de una manera armónica: El dinero, puede poner en común acuerdo a unos con otros; es capaz de ordenar las fuerzas productivas de naciones enteras y controlar la riqueza con que dispone un territorio. Entre más dinero se tenga en los bolsillos mejores condiciones de vida se proveen para todos. Los artículos más duraderos y de mejor calidad son aquellos que valen más caros. La comida más deliciosa tiene un elevado costo.
Todo aquel servicio por el que se paga una suma elevada debe ser mejor y traer consigo mejores beneficios a la larga. Si tenemos dinero puede llegar a pasar que seremos bien recibidos en algún establecimiento. Si dejamos propina de más, seguramente, los meseros nos brindarán la mejor de sus sonrisas. Si podemos concederle un capricho a nuestra pareja comprándole alguna extravagancia recibiremos sus mejores atenciones.
Es ahí donde la cosa empieza a cambiar: el propio dinero se convierte en un artefacto que los sujetos buscan afanosamente para distinguirse unos de otros. La posesión de bienes y servicios puede determinarse a través del efectivo y cuanto más se acumule más control del entorno se puede tener. Quien ya tiene quiere más para poder vivir mejor. Así, entra a un círculo vicioso sin fin por la búsqueda de un lujoso y confortable estilo de vida. El dinero se busca para hallar la propia aprobación y atención de los demás.

Si eres un miserable sin dinero es posible que no puedas formar parte de determinado círculo social. De igual forma, el camarero quizás no te dará un buen trato y tardará mucho en prestarte atención intencionalmente. Puede llegar a pasar además que ciertas personas no te consideren de importancia debido a que no podrán pedirte prestado para salvar su pellejo de alguna eventualidad inesperada.
Quienes tienen dinero no pocas veces pagan por servicios que de otra forman no pueden hacer o hasta por actividades que les resultan desagradables y que no desean realizar. ¿Quién quisiera hacerlas entonces si todos deseamos tener dinero?
Alguien tiene que hacerlo. Alguien tiene que abrir cadáveres en descomposición para saber cuáles fueron las causas de su muerte. Alguien tiene que sumergirse en aguas negras y de desechos humanos para destapar cañerías que pueden desbordar sus líquidos y causar enfermedades a comunidades enteras. Alguien tiene que colocarle el cascabel al gato. El dinero puede hacer que todo ello, alguien (aunque no lo quiera) lleve a cabo. Es la oportunidad para alguien de ganar unos pesos.

Pink Floyd (por solo precisar un ejemplo) realizó una de sus piezas maestras precisamente a través de la crítica al dinero. Money se plantea como más que una melodía que pretendía evidenciar la vorágine del sistema capitalista actual: un sistema de lujos y el derroche de extravagancias por unos pocos en detrimento de la gran mayoría que carece de todas esas oportunidades pero que al mismo tiempo desea ajustarse a esos criterios y formar parte de las filas.
Lo que esta banda pretendía, desde nuestro parecer y punto de vista, en el fondo (y para comprobarlo basta ver las casi docenas de documentales sobre las eras del rock o la historia de esta banda y su importancia y legado para la música actual) era alcanzar ese tan criticado éxito.
Incluso, dentro del videoclip de Money es posible alcanzar a ver una crítica a la sociedad de consumo masificado cuando dentro de este discurso audiovisual aparecen en primer cuadro algunos productos que son movilizados a través de la banda sin fin de la producción estilo fordista, una producción encadenada. Entre los objetos que pasan por este sistema aparece ni más ni menos que el disco The dark side of the moon, material que aloja la canción de Money de esta ahora mítica banda.

Es así que Pink Floyd (nuevamente para solo referirnos a un ejemplo) nos habla en Money de aquello que nubla nuestra razón y deja de hacernos hermanos entre unos y otros: “dinero, es el origen de todos los males actuales”. Su crítica dentro de esta melodía está cargada de una conciencia de clase e histórica. Sin embargo, al mismo tiempo, pretenden alcanzar aquello mismo que aseguran es un malestar para la sociedad.
Como una novia cansada de los abusos de su pareja que dice “aléjate”, con la intención de dar a conocer su desencanto pero la cual enseguida repite una y otra vez “no te alejes por favor” tras sentirse unos momentos abandonada y despojada de aquello a lo que se ha encariñado con lo que cree es todo su corazón. En fin, lo que se pretende acá no es atacar a bandas que tienen conceptos musicales como Pink Floyd (ni a sus miles de fans) sino más bien hacer un poco de reflexión respecto a los discursos de esta banda y otras bandas más de cara al éxito que han alcanzado a nivel mundial.























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